La botella mágnum, además de vestir una mesa con elegancia, tiene otras particularidades: el vino tarda mucho más en iniciar su declive, aunque también necesita algo más de tiempo para alcanzar el momento óptimo de consumo. Teniendo en cuenta que la cámara de aire que se forma entre el tapón y el vino es la misma que en las botellas normales, la aportación de oxígeno se reparte entre el doble de vino. Como la cantidad de oxigeno disminuye en relación con el líquido el proceso de evolución del vino se aminora y sus virtudes aromáticas y gustativas se multiplican. Cuanto mayor es la cantidad del líquido embotellada, menor es el peligro de que la evolución del vino se vea alterada por incidencias térmicas. Los vinos alcanzan en formato mágnum sus mejores calificaciones.
Recibe en casa una selección de 2 botellas:
Prios Crianza Mágnum (tinto)
Bodega: De Los Ríos Prieto.
D.O. Ribera del Duero.
• Variedad: 95% Tempranillo y 5% Cabernet Sauvignon.
• 13 meses en barrica de roble americano.
• Aroma a frutos rojos (cerezas, fresas, grosellas), especias, flores blancas, violetas y cacao.
• Su inagotable evolución en copa lo hace elegantemente “extravagante”.
• Muy cálido y sedoso en boca.
Tottó Mágnum (blanco)
Bodega: Mata d’Abelló.
D.O. Penedès.
• Variedades: 92% Xarel•lo y 8% Muscat.
• Fermentado en barricas de roble europeo y crianza posterior de 4 meses.
• Vino con gran estructura y carácter, de color amarillo dorado, con aroma complejo y delicado, con toques a frutas maduras (membrillo, ciruela, piña) y tostados.